8.31.2006

Al ingresar al Parque Provincial Salto Encantado pasamos cerca de la vivienda de los guardaparques, y más adelante vimos un restaurant, una proveeduría y los sanitarios. Todo el lugar estaba muy bien cuidado y había muchas personas acampando. Esta fue la razón por la que nos costó encontrar un buen sitio para armar la carpa. Después de buscar un largo rato, decidimos ubicarnos debajo de un enorme árbol y cercanos a una mesa con bancos.El camping estaba provisto de una muy buena infraestructura para acampar a orillas del arroyo Cuña Pirú, cuyas aguas se precipitan en un salto de casi 70 metros de altura en medio de un paisaje de exuberante vegetación selvática.Las aguas del arroyo, antes de caer, son detenidas por un pequeño dique que forma una agradable pileta artificial. Si esta obra no se hubiese realizado, el salto pasaría absolutamente desapercibido por la falta de agua en épocas de sequía como la que estaba atravesando la región.El lugar nos pareció fascinante, absolutamente de ensueño, a punto tal que nuestros hijos lo compararon con algunas imágenes de la película Parque Jurásico. Primero observamos el salto desde arriba y luego descendimos por un interminable sendero hasta la parte inferior.

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