8.31.2006

Como no nos queríamos perder el espectáculo de ver el salto de noche, después de cenar fuimos hasta el lugar y nos quedamos un buen rato observando cómo cientos de murciélagos volaban en los alrededores. Sus siluetas eran perfectamente visibles debido a que la zona circundante estaba muy bien iluminada. Los desprevenidos insectos se convertían en una sabrosa dieta que los ágiles murciélagos capturaban a toda velocidad en pleno vuelo. Al día siguiente emprendimos un recorrido por el sendero que lleva a dos pequeños saltos ubicados a unos 1500 metros del camping. Pasamos por un lugar donde han construido un modesto oratorio, aprovechando la calma y el aspecto particular que presenta la naturaleza en aquel sitio. Más adelante, en un risco que se encuentra a considerable altura en el borde mismo del cañón del arroyo Cuña Pirú, existe un mirador desde el que es posible observar, a unos 500 metros de distancia, el espectáculo que presentan la caída de las aguas en el Salto Encantado.
En determinado momento el sendero se bifurca. Los dos caminos se encuentran señalizados y decidimos tomar el de la izquierda, el que lleva al Salto Acutí, ubicado sobre el arroyo del mismo nombre. Lamentablemente este tampoco tenía agua en ese momento y solamente un pequeño hilo se abría paso a duras penas por entre las rocas que, en condiciones normales, deberían formar parte de una hermosa cascada. La sequía estaba haciendo estragos en la provincia de Misiones (recordemos que hacía varios meses que no llovía en la zona), y eso le quitaba el protagonismo natural a muchos lugares como estos. Tal como lo suponíamos, la misma situación se repitió cuando llegamos al Salto Escondido, también ubicado sobre el arroyo Acutí (foto de abajo).
Esa tarde ordenamos todas las cosas, tratando de que la mayor parte del equipo quedase listo para continuar viaje al día siguiente. Así y todo dispusimos de tiempo libre para recorrer las inmediaciones de ese hermoso lugar.
Terminamos el día cenando piza en el restaurante del camping. Más tarde nos fuimos a dormir, mientras en el silencio de la noche solo escuchábamos el ruido del agua cayendo por la cascada.
El jueves 10 de febrero a media mañana, tal como estaba planificado, dejamos el Parque Provincial Salto Encantado. Teníamos que hacer a pié el trayecto de 4 kilómetros hasta la ruta nacional 14. Recién allí podríamos tomar un colectivo local hasta Aristóbulo del Valle. Pero la suerte nuevamente estuvo de nuestro lado: una camioneta se detuvo y no solo nos acercó a la ruta, sino que nos dejó a unos 6 kilómetros de la ciudad, trayecto que cubrimos a bordo de un colectivo que tomamos en el mismo lugar donde nos había dejado la camioneta.
Una vez que llegamos a la terminal de Aristóbulo del Valle averiguamos el horario de salida del ómnibus que nos trasladaría a nuestro nuevo destino, el Salto Tabay, en las cercanías de la localidad de Jardín América. Eran las 12:20 y el próximo servicio partía a las 13:00 hs., de modo tal que aprovechamos el intervalo para almorzar.
Haz click en "Salto Tabay". Allí continúa nuestro viaje...

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