8.31.2006

Nosotros caminamos por el cañón del arroyo Cuña Pirú unos cuantos kilómetros, siguiendo el curso de sus aguas cristalinas. Esta ruta no está sugerida en el plano y es dificultosa, pero por supuesto es la que nos permitió apreciar el paisaje selvático en todo su esplendor. La precaución fundamental que hay que tomar es la de ir observando continuamente el lugar que uno transita. La existencia de agua es razón más que suficiente para que todo tipo de animales se acerquen al arroyo. El mayor peligro está representado por la existencia de muchas especies de serpientes venenosas. Por otro lado, el lugar está poblado por una gran variedad de iguanas y lagartijas, las que salen disparadas hacia sus madrigueras cuando se percatan de la presencia humana.

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